Bien mis amigos, este es mi segundo pero primer post en este blog que pinta prometedor.
Como les comenté hace unos días atrás, la idea es mostrar imágenes acompañadas de notas que puedan brindar un pequeño (o gran) aporte a todos aquellos que gustan de la fotografía. No se trata de un diario personal donde contaré en forma cronológica lo que acontece en mi entorno, puede ser un evento ocurrido hace tiempo, algo destacado del momento o bien un tema que considere de interés para todos. En este caso, y con motivo de realizar una pequeña producción de fotos para la empresa
Greenleaf Turismo, el pasado viernes pude disfrutar de una excelente noche musical abordo del Catamarán Futaleufú, junto a mi colega y asistente
Caro Bittón.
Como el objetivo era hacer un registro de las salidas nocturnas que todos los veranos ofrecen a los turistas, me fui algo más temprano para hacer algunas tomas de la embarcación en su entorno habitual. Las luces del lugar creaban una atmósfera muy cálida por lo que solo fue necesario un trípode firme, hacer foco, abrir el diafragma y setear el obturador en 30 segundos de exposición, en esa primera instancia.
Minutos después estabamos zarpando del muelle de Bahía Mansa con rumbo a Bahía Manzano. Abordo, los pasajeros disfrutaban del paseo acompañados de una interminable variedad de exquisiteses y de un muy buen vino, mientras yo disparaba algunas fotos del interior, sacándole partido al techo blanco para rebotar unos flashes.



El momento fue mágico, todos sobre cubierta deleitándose con ese cuadro surrealista y de pronto... la cereza del postre, Alambique unplugged bajo el cielo de la Patagonia! Nuevamente recurrí a mi trípode para captar esos instantes. Como ya conocía la exposión para las luces en tierra, dado que ya había hecho las primeras tomas en el muelle, ahora tan solo quedaba iluminar al sujeto, en este caso la banda de músicos. Utilicé la misma configuración en la cámara que al principio y como tenía 30 segundos por delante aproveché también para captar más detalles de la situación, quedando así plasmado el disparo del flash de la cámara de una pasajera, la que me hizo de asistente involuntaria.
Al llegar a Bahía Manzano el capitán detuvo la navegación por unos cuantos minutos y quedamos gareteando para poder disfrutar de la increíble vista nocturna del lugar. Las parpadeantes lucecitas de los hoteles de la bahía pintaban todo el entorno y la vista parecía pintada.
En la segunda ocasión fue
Caro quien me asistió con un flash disparado a distancia desde la cámara mediante un control remoto.
Gracias a
Caro por la asistencia, a los chicos de
Greenleaf por la buena onda, a Mario y Sofía de
Incumen por las cosas ricas que preparan con su propias manos y los chicos de Alambique por su excelentes interpretaciones musicales.
Si encontraste algo interesante en este post y querés dejar un comentario será bienvenido y si te gustaron las fotos y querés ver algo más de mi trabajo pordes visitar mi sito,
www.osvaldoperalta.com.
Gracias por tu visita y te espero nuevamente por acá.